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Función directiva

 

Función directiva y liderazgo técnico-pedagógico: un modelo de formación.

Jesús García Martínez
Inspector de Educación de la Dirección Territorial de Cultura y Educación de Valencia.
"La escuela es una organización dentro de la cual tiene lugar un proceso educativo intencional... abogamos por una institución que no sólo sirva de marco sino que se constituya ella misma en un agente educativo. Para ello es preciso que tenga unas características que permitan o favorezcan la acción inteligente, que ella misma evolucione mejorando y que tenga una estructura y un funcionamiento asentado en valores. Lo que hacen las personas en las organizaciones responde a lo que pretenden y a lo que son... los espacios, las estructuras, el funcionamiento, las normas, los ritos, nos forman o nos deforman aunque no exista en el entramado organizativo una intencionalidad explícita. Las organizaciones se convierten en aulas gigantescas en las que todo habla, en las que todo enseña, siendo los cuatro pilares en los que se apoya, a nuestro juicio, una organización que educa, la racionalidad, la flexibilidad, la permeabilidad y la colegialidad."
Santos Guerra, M. A. (1995) "Organizaciones que educan". En Gairín y Darder. Organización y gestión de centros educativos. Praxis Barcelona. (pág. 470)
 
    La cita previa del profesor Santos Guerra nos pone sobre la pista de la complejidad de la dimensión organizativa en el ámbito de los centros escolares. Si bien podemos compartir la caracterización que realiza de los elementos básicos que deben estar presentes en toda organización educativa (racionalidad, flexibilidad, permeabilidad y colegialidad), es necesario resaltar la labor y el rol del director o directora de dichas organizaciones como factor de eficacia en el logro de los objetivos que socialmente le han sido asignados a las instituciones escolares.
    En este sentido, la investigación organizativa y el marco legislativo han evolucionado claramente     hacia una relativa "profesionalización" de la función directiva, en tanto que se alcanzaba cierto consenso en entenderla como un elemento clave para el buen funcionamiento de la Reforma educativa. Así, teóricos de la enseñanza como Manuel Álvarez (1994), abogan claramente por esta alternativa más profesional de la figura del director escolar, afirmando que "hay que apostar por un liderazgo pedagógico eficaz (...) sabiendo que el éxito o el fracaso de la Reforma está, sobre todo, en manos de los directores".
    El referido consenso respecto a la importancia de la función directiva, como factor de calidad     educativa, ya presente en la L.O.G.S.E., se concreta de una forma clara en la Ley Orgánica 9/1995, de 20 de noviembre, de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los Centros Escolares, LOPEGCE, en la que se modifica parcialmente el modelo de dirección surgido al amparo de la Ley 8/1985, de 3 de julio reguladora del Derecho a la Educación, L.O.D.E., y que ponía el acento principalmente en la dimensión representativa de tal función, anteponiéndola a la dimensión ejecutiva, más propia de una perspectiva eficientista de la función directiva.
    Así, el nuevo director, surgido de la LOPEGCE, - sin renunciar al carácter representativo del cargo, y sujeto todavía a la elección democrática por parte de la comunidad educativa -, asume un carácter de cierta profesionalización al exigirse, a los futuros candidatos a ejercer la función directiva, una formación específica al efecto y previa a su nombramiento como director. Se pretende con ello, y así se señala en la exposición de motivos de la referida Ley, que:
"la elección del Director sea el resultado de un procedimiento que garantice al máximo el acierto de la comunidad, de modo que sean seleccionados para desempeñar la dirección los profesores y profesoras más adecuados y mejor preparados para realizar tales tareas, al tiempo que se asegura un funcionamiento óptimo de los equipos directivos y el ejercicio eficiente de las tareas que tienen encomendadas."
    Sancionado pues, el hecho de que es necesaria una formación específica para desempeñar con mayores garantías de éxito la función directiva, y asociada ésta a un proceso de acreditación que incluye dos fases, (formación y valoración positiva de la labor docente o de la gestión desarrollada por los candidatos como cargos unipersonales), corresponde a la Administración educativa contemplar en sus Programas de Formación del Profesorado la formación relacionada con la organización y dirección de los centros, así como determinar el contenido de dicha formación, según lo dispuesto en el artículo 32. Punto 3 de la LOPEGCE.
    Función directiva: un modelo de formación.
    En este marco de progresión desde un modelo representativo o cultural (LODE) a un modelo más ejecutivo o eficientista de la función directiva (LOPEGCE), la Administración Educativa valenciana optó por asumir un modelo de formación que integrara lo mejor de ambas perspectivas.
    Siguiendo la caracterización realizada por Sergiovanni la perspectiva cultural pone el acento en considerar el centro educativo como un subsistema social, siendo el director o directora del centro, ante todo, un gestor de recursos humanos, mientras que la perspectiva eficientista, sin embargo, pone el acento en la capacidad técnica del director para gestionar el centro y en la rendición de cuentas subsiguiente que la escuela ha de presentar ante la sociedad a la que debe ofrecer resultados.
    Desde la primera se está propugnando un director como líder pedagógico, que subraya el concepto de comunidad, la importancia de los valores compartidos, que pone el énfasis en la comunicación y en la toma de decisiones compartidas y que entiende el centro como fuente de identidad. En contraposición a este modelo, desde la perspectiva eficientista se está abogando por un liderazgo técnico basado en criterios de competencia, eficacia, responsabilidad, profesionalidad y vocación directiva.
    A nuestro juicio, de la integración de ambos modelos de liderazgo, surgirá una escuela mejor gestionada, tanto desde una perspectiva socio-cultural, como desde una perspectiva técnico-profesional.
    El siguiente esquema, que pretende aproximar ambas perspectivas, sirvió de referencia para la asunción por parte del Servicio de Formación del Profesorado de la Dirección General de Ordenación e Innovación Educativa y Política Lingüística de la Consellería de Cultura y Educación de un modelo integral de formación de directores que incluye un bloque de contenidos centrado en el nuevo sistema educativo y su desarrollo legislativo, otro bloque en torno a la estructura, organización, dinamización, funcionamiento y procesos administrativos de los centros educativos, un tercer bloque acerca de la colegiación de la función directiva y la puesta en marcha de proyectos educativos y curriculares en las instituciones escolares, un bloque centrado en la evaluación de centros y en la gestión de calidad aplicada a las organizaciones escolares, un apartado que aborda la dimensión deontológica de la función directiva y, por último, un bloque que ejemplifica y concibe el Proyecto de dirección como un compromiso con la Comunidad Educativa.
 
    Integración de las perspectivas eficientista y cultural en las dimensiones de la Función Directiva: Un referente para la formación.
    Siguiendo el modelo del esquema anterior, los actuales cursos de formación para la acreditación de la función directiva contemplan:
  1. Un bloque dedicado al estudio del nuevo sistema educativo y su desarrollo legislativo que incluye, cómo no, una referencia a las teorías de la organización aplicadas a las instituciones educativas, un estudio de la legislación básica administrativa y funcional, relacionándola con el perfil profesional, las relaciones institucionales y circunstancias de la función directiva, abordando de una manera especial la participación como eje de la acción del director.
  2. Un segundo bloque centrado en la estructura, organización, dinamización y funcionamiento de los centros, que se detiene en el análisis pormenorizado de los reglamentos orgánicos y de funcionamiento de los Centros como referente para el día a día de la gestión del director, optando por un modelo de gestión de recursos humanos basado en la dimensión técnica, ejecutiva y de liderazgo de la función directiva. La formación del profesorado, los Programas de Educación Bilingüe y el fomento de la participación de todos los sectores de la comunidad educativa en la gestión, aparecen aquí como un claro factor de dinamización, identidad y cohesión del centro educativo, elementos todos ellos que correlacionan positivamente con un mayor grado de calidad educativa.
  3. El tercer bloque que se centra en el diseño, estructura y puesta en marcha de los distintos Proyectos Educativos y Curriculares de los centros educativos, entendidos como explicitación de las señas de identidad, de los objetivos y de contenidos curriculares de referencia para las distintas áreas, etapas y niveles educativos y su concreción en la Programación General Anual (PGA). Las medidas de atención a la diversidad y la inclusión de alumnos con Necesidades Educativas Especiales también se incluyen en este apartado puesto que han de contemplarse en los referidos documentos.
  4. El cuarto bloque que trata exclusivamente la evaluación de los centros educativos, desde el convencimiento de que la puesta en marcha de procesos de autoevaluación y evaluación externa, no sólo son compatibles, sino necesarios para alcanzar mayores cotas de calidad educativa. En esta línea se incluye un apartado específico sobre el Modelo Europeo de Gestión de Calidad (EFQM) y otro centrado en el método MEPOA como herramienta de evaluación integral.
  5. La dimensión deontológica de la función directiva también se contempla en la formación de los futuros directores, a través de la educación en valores y sin perder de vista que la capacitación técnica y ejecutiva de los directivos escolares, se ha de plasmar con estilos de liderazgo generosos con la comunidad educativa, que permita la interacción y la comunicación entre sus miembros, que fomente la participación y la colegiación de los procesos de gestión, así como la implicación y el sentimiento de identidad.
  6. El último de los bloques ejemplifica y concibe el Proyecto de dirección como un compromiso del futuro director o directora con la Comunidad Educativa, en el que explicitar todos lo contenidos trabajados en el curso.
 
    Ideas y conceptos previos e implícitos al modelo de formación de directores asumido por la Administración Educativa.
    Pero el modelo de formación de directores explicitado en el punto anterior y basado en las dimensiones técnica, ejecutiva y pedagógica de la función directiva, no nos ha de impedir tener en cuenta, las ideas previas e implicitas a tal modelo, que podríamos resumir de la siguiente manera:
 
1-Las teorías de la gerencia y de la organización, propias del mundo de la empresa, sólo se pueden aplicar parcialmente a las instituciones educativas pues, como bien señala Rotger Amengual (1982) "no sería correcto asumir en lo que respecta a la escuela, toda una serie de teorías organizativas de neta inspiración empresarial".En este mismo sentido, el profesor Santos Guerra (1994) va aún más allá y afirma que "la empresa tiene unas claves productivas que la escuela no puede compartir (...), ni siquiera aquellas que están concebidas como negocios".
2-El carácter técnico de la función directiva puede ayudar a conseguir las cualidades de un buen gestor de centros educativos, pero, como bien señala Taylor "La autoridad de un director está legitimada no por su habilidad como gestor o facilitador, sino por su talla de persona educada y de educador... la formación en técnicas de gestión puede ser un complemento de estas cualidades, pero nunca puede sustituirlas".
3-Siguiendo con la argumentación de Taylor, en determinadas circunstancias esas mismas técnicas de gestión que pueden ser un complemento importante para alcanzar las cualidades de un buen director, pueden incitar a las personas a comportarse de una forma, en algún sentido, contrapuesta a determinados valores educativos fundamentales. Piénsese, por ejemplo, en la caracterización que realiza Ball de los estilos de liderazgo (autoritario, antagónico, etc).
4- Dado que la legitimidad primera y principal del buen director le viene dada por su condición previa de buen docente,es importante que, como director, participe y comparta con el resto de profesores lo que denominamos "los elementos de la nueva profesionalidad docente", esto es:
  1. La reflexión en la acción, como elemento de auto-mejora continuada y crecimiento profesional.
  2. La actualización continua y la formación permanente como una dimensión consustancial a la condición de docente.
  3. Y el trabajo en equipo de la labor docente.
5-La autonomía pedagógica y de gestión promulgada en la LOGSE y en la LOPEGCE ha de ser una realidad sustentada en lo que Santos Guerra (1995) llama los cuatro pilares en los que se debe apoyar una organización que educa, la racionalidad, la flexibilidad, la permeabilidad y la colegialidad.
6-La participación ha de entenderse como un objetivo educativo en sí misma y no sólo como una metodología de trabajo. Muy frecuentemente la participación ha sido utilizada por los equipos directivos como una simple dimensión del liderazgo, una herramienta de gestión, algo de lo que el director dispone para regular el acceso de los miembros de la organización a la toma de decisiones. Los profesores, muchas veces son los primeros en sentirse "utilizados" en la "seudoparticipación" y, claro está:
"Si el profesorado se siente marginado o excluido de las decisiones que afectan directamente a su trabajo, difícilmente podrá apoyar la participación de otros sectores de la comunidad en la gestión y control del centro".
San Fabián Maroto. 1994 (pág 19)
BIBLIOGRAFÍA:
Álvarez, M. S. (1992) "Teoría y Práctica de la escuela actual ". Madrid. Siglo XXI. Educación.
 
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García Martínez, J. (1995) "Dirección de Centros y Renovación de la Enseñanza". (Trabajo de Investigación). Biblioteca del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universitat de València.
García Martínez, J. (1999) "Profesionalidad docente: caracterización, perspectivas y desafíos" en Àgora del Professorat 99. DGOIEPL. Conselleria de Cultura i Educació. Valencia.
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Gairín Sallán, J. Y Darder Vidal (1994) "Organización de Centros Educativos" (Aspectos Básicos). Barcelona. Praxis.
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Santos Guerra, M. A. (1995) "Organizaciones que educan". En Gairín y Darder. Organización y gestión de centros educativos. Praxis Barcelona. (pág. 470).
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Cuadernos de Pedagogía, nº 222, febrero de 1994. Tema del mes, "Las claves de la organización" y "La dirección a debate". Varios artículos y autores.
Cuadernos de Pedagogía, nº 262, octubre de 1997. Tema del mes "Dirección y gestión de centros". Varios artículos y autores.

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